La encuesta divide la muestra en dos universos distintos: los lectores de bitácoras y los creadores de bitácoras. Los lectores de bitácoras tiene que responder a cinco pantallas de preguntas bastante bien estructuradas y sin sorpresas. Se piden datos que, tratados estadísticamente, pueden resultar interesantes: bitácoras recientemente visitadas, el tipo de bitácora que se visita, los idiomas en que se leen, frecuencia de consulta, nivel de interacción, etcétera.
Los creadores de bitácoras han de responder aún alguna cuestión más. Se les pregunta por las bitácoras que les han influido, hábitos de publicación y frecuencia de actualización, interacción con otros creadores y con los lectores, cuestiones técnicas, etcétera. En total, nueve pantallas.
Lo que sí llama la atención -y en esto se nota que somos españoles, y que nos da vergüenza hablar de dinero- es que la encuesta de blogads sí que afinó bastante el nivel socioeconómico de los lectores de bitácoras, y en esta encuesta el dinero ni se menciona. Nos quedaremos sin saber si estamos más o menos como nuestros equivalentes anglosajones (yo juraría que más tiesos, pero no puedo demostrarlo).
Como en el caso de blogads, esta encuesta no tiene ningún tipo de validez científica, pero sí que puede servir para que nos hagamos una ligera idea de por dónde andan los tiros. Pero para ello es imprescindible que participemos de forma más o menos masiva y que, por supuesto, no mintamos más de lo necesario.
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